miércoles, 18 de abril de 2012

Cuando el amor duele: violencia y maltrato

  • De cada cien mujeres, 52 son objeto de maltrato por su pareja.
  • La violencia conyugal una vez manifiesta, se presenta en más de una modalidad. De acuerdo con datos de la ENDIREH: 55 de cada 100 mujeres víctimas de violencia por parte de su pareja viven más de un tipo de violencia, emocional, económica, física o sexual; de éstas, 33 de cada 100 sufren dos tipos, 16 de cada 100 padecen tres tipos, y 6 de cada 100 sufren los cuatro tipos de violencia, esto es: violencia emocional, económica, física y sexual.

Estas estadísticas son realmente alarmantes y siguen creciendo... Hoy he decidido tocar éste tema tan delicado pues cada vez son más las personas cercanas y que acuden a mi que son maltratadas por su pareja, pero sobretodo porque yo durante 4 años también fui parte de èstas estadísticas sin saberlo.

Creo firmemente que cada prueba otorgada por la vida que hemos logrado superar, viene con la responsabilidad y compromiso de ser compartida para prevenir y motivar a aquellos que estàn en el mismo lugar que nosotros ocupamos algún dìa.

Las personas inmersas en un cìrculo de maltrato suelen darse cuenta del mismo ya que ha pasado cierto tiempo de haberlo vivido, pues al principio no queremos ver las señales y hasta las justificamos, autoconvencièndonos de que lo que vivimos es perfectamente normal o simplemente no sabemos que es maltrato, en mi caso de los primeros sìntomas que recuerdo era el hecho de que "jugando" mi ex-pareja gustaba de sacarme moretones por medio de pellizcos y mordidas, a pesar de mi solicitud de ya no hacerlo pues era muy doloroso fìsicamente y vergonzoso para mi el estar buscando siempre ocultar las marcas del "juego" en mi cuerpo. Afortunadamente esto cesó después de un largo tiempo de estarlo solicitando y cuando el tamaño de los moretones empezò a aumentar considerablemente, sin embargo èsta era tan sòlo una de tantas señales que no supe ni quise ver.

Desde el principio de nuestra relaciòn una constante muy dolorosa fue que siempre tuve que "competir" con demàs mujeres de diferentes formas, nuestra relaciòn nunca fue exclusiva de nosotros 2 y siempre que cuestionaba ciertos mensajes, atenciones, comentarios, conductas, mentiras, omisiòn de informaciòn importante para los 2 y hasta invitaciones para encuentros sexuales de su parte vìa internet, recibìa la respuesta màs comùn del maltratador: una reacciòn explosiva que en alguna ocasiòn le llevo a amenazarme con matarnos a los 2 en el automòvil y no dejarme ir, teniendo que interceder la policìa y por supuesto dònde yo fui la culpable de respectiva "jalada". La violencia era algo permanente desde un intento de enterrarse un cuchillo en el pecho, jaloneos, insultos, indiferencia, menosprecios, humillaciones, hasta conflictos por generarle molestia teniendo amigos y salir con ellos, convivir con mi familia, ir al gimnasio, trabajar y hasta enfermarme de gripa.

Sin embargo uno mismo se envuelve tanto en este ciclo de violencia cayendo en un cìrculo de dependencia de la misma, usàndola como recurso para generar el maltrato que tanto nos duele, pues a nivel subconsiente se arraiga la tòxica creencia de que si ya no nos maltrata, ya no nos quiere o algo malo està pasando. El maltratado tambièn se convierte en maltratador en ciertas circunstancias, como cuando se desquitan con los hijos y familiares cuando no se tiene el valor de confrontar el origen de la situaciòn o còmo en mi caso, mi mayor recurso para hacerle saber a mi ex-pareja cuanto me habìa lastimado fueron los insultos atentando contra su integridad, los cuales despuès pague con màs maltrato pues llega ser muy còmodo el papel de "vìcitma" culpando al "victimario" de absolutamente todo siendo esto tambièn otra forma de maltrato, hasta que aùn en contra de mis ilusiones tomè la decisiòn de cortar con este cìrculo que irìa a destruirnos a los 2.

El maltrato no sòlo se da durante la relaciòn, incluso muchas veces se intensifica al terminarla y sea el caso lo mejor es no quedarnos calladas por seguridad y salud emocional.
Este tiene diferentes matices, desde el maltrato sutil, el psicològico, el emocional, el econòmico y el fìsico, no todos dejan huellas o marcas visibles por eso a veces nos es dificil reconocer y hasta explicar lo que estamos viviendo, pues parte de las consecuencias del maltrato es una decaìda total del autoestima y sentir que es normal y te lo mereces.

Si tu pareja hace cosas que te causan miedo, te aisla de tu familia y amigos es posible que estès siendo objeto de maltrato, alguna de las señales para identificarlo son:
  • Actitud hostil y sentimientos negativos con frecuencia
  • Reacciones explosivas
  • Critica constantemente a ti y su entorno "nada le parece".
  • Celos extremos e injustificados
  • Amenaza con hacer daño, a ti o asì mismo.
  • Trata de reducir tu autonomìa: Ya sea que te prohiba o se moleste de forma "sutil" cuando sales o convives con alguien que no sea èl, cuando te vistes de cierta manera, etc.
  • Busca intimidar con gestos, insultos, amenazas.
  • Niega o no le da importancia a su comportamiento y al tuyo al mìnimo error te condena.
  • Te obliga a tener relaciones sexuales o se molesta y te "castiga" cuando tù no quieres.
  • Te pega con la mano o con el puño, te patea, empuja, muerde, araña o cualquier otra acción que te cause  dolor o lesión física.
  • Suele mantener excelentes relaciones con otras personas diferentes pues pueden mostrarse encantadores para acusarte constantemente de controladora, dominante, irritable o caprichosa, haciendo él papel de víctima frente a los demás.
  • El abandono, cualquier tipo de infidelidad, mentiras, omisiones, indiferencia son también signos de violencia.

Estàs son solamente algunas de las señales a las que debemos de estar atentas, pues hay muchas màs, la màs importante es que NO eres feliz en esa relaciòn, no te sientes tù, cuando estàs con èl te sientes fea, inservible y te da miedo sus acciones.

En este cìrculo vicioso se presentan 3 fases:
  1. Acumulaciòn de tensiòn:  Se empieza a presentar la hostilidad, los portazos, sarcasmos, provocaciones, agresiones verbales, sutiles menosprecios, indiferencia etc.
  2. Explosiòn violenta: Golpes, insultos, abuso sexual etc.
  3. Arrepentimiento y reconciliaciòn: Se muestra amable, jura no volverlo a hacer creando una falsa ilusiòn de "luna de miel".
Las consecuencias de vivir en una relaciòn de maltrato pueden llegar a ser tràgicas, muchas mujeres creen que no pueden terminar con esa relaciòn, pues sienten que nadie màs las amarà o "aguantarà", que nunca podràn volver a enamorarse o por miedo a la reacciòn del agresor. Se suele caer en una fuerte depresiòn y desvalorarizaciòn de sì mismas, pensando muchas veces en el suicidio o una pèrdida total de ganas de vivir.

Si tù al leer esto, te has dado cuenta que estàs en una situaciòn de violencia y maltrato, te puedo decir, que SI hay esperanzas, que te mereces ser amada de verdad y respetada, que los golpes y la violencia NO son normales, que no tienes que callarte y que NO estàs sola, sin embargo TÙ tienes que dar el primer paso apesar del miedo o de las ilusiones creadas, tienes que pedir ayuda y darte permiso de recibirla.

Si, duele terminar cualquier tipo de relaciòn afectiva incluso aquellas con violencia, pero pregùntate si quizàs te està doliendo màs el quedarte que el irte.

Y sobretodo, si te duele el quedarte, si te duele el estar... NO ES AMOR!.

Llegar al perdòn es indispensable, pues cada vivencia fue una lecciòn, y depende de nosotros sacar lo mejor. Seamos responsables de nuestra parte que crea esta realidad, no màs no menos.

Hoy agradezco todo lo vivido, pues no se puede apreciar la luz sin saber ver la obscuridad y la vida nos enseña por medio de contrastes. Mando bendiciones a quien en su momento fue mi maestro.


En la pròxima entrada de SER, daremos una guìa de Còmo recuperar el autoestima y còmo sanar heridas.

Comparte tu experiencia, es sumamente importante, inspira y concientiza por medio de tu vida!

Dedicado a todas las mujeres que han pasado por alguna experiencia de este tipo, en especial a CPA. ÀNIMO! Te amo amiga!

jueves, 22 de marzo de 2012

Cuando tenemos roto el corazón..

Duele la cabeza y el pecho, cuesta respirar, no hay apetito ni ánimos de hacer nada, los días son largos y las noches se combinan entre eternas con insomnio o demasiado cortas haciendo que la mayor parte de tu vigilia se convierta en un sueño profundo... Sientes que nunca te recuperarás y que quizás no vuelvas a sonreír, esa relación era muy importante para ti, amaste profundamente y sientes que eso no fue suficiente o que simplemente no lo valoraron... tienes el corazón roto.

Cuando pasamos por este tipo de situaciones lo único que queremos es dejar de sentirnos así y podemos recurrir a falsos escapes que sólo empeorarán el dolor, pues al no permitirnos llevar el duelo, éste se va acumulando. Sé que es extremadamente difícil pero debemos darnos el permiso de sentir cada emoción que albergue nuestro corazón: tristeza, coraje, confusión, etc. y expresarlas de una manera sana y constructiva desde el llanto, escribir, el arte, hablar acerca de lo que sentimos.

Por el estrés emocional que esto representa podemos llegar a presentar síntomas similares a los de un ataque cardíaco como dolor en el pecho y dificultad para respirar, pero esto suele ser temporal y no deja secuelas pues no afecta las arterias coronarias sino al músculo cardíaco, la causa es un aumento en las hormonas relacionadas con el estrés como la adrenalina, a esto se le llama "síndrome del corazón roto" o cardiomiopatía de Takotsubo.

Sanar un corazón no es fácil, pues se requiere de tiempo, ayuda y sobretodo mucha fortaleza. Habrá momentos en que sentiremos que nada nos importa y otros donde querremos buscar respuestas acerca de cosas que no entendimos durante la relación y el por qué tuvo este desenlace, pero debemos de tener cuidado que en cualquiera de estas dos etapas no caigamos en acciones autodestructivas. Llegaremos a la aceptación de que no podremos hacer absolutamente nada para cambiar el pasado, pero si nuestro futuro, tomando decisiones acertivas en nuestro presente.

Hay que diferenciar las cosas a las que debamos aferrarnos, como a la vida, los amigos que te apoyan, los hobbies que te conectan con tu ser y al mismo amor. Aferrarnos a las personas que nos dañan, a los hábitos que nos destruyen, a las creencias tóxicas, sólo lograrán que perdamos nuestro camino, las personas que realmente nos aman y terminemos por perdernos a nosotros mismos haciendo de este duelo algo permanente.

El perdón es una de las claves más poderosas pero difíciles de llevar, sólo quien sabe realmente amar sabe perdonar. Perdonar a quién rompió tu corazón y a quien a veces ni si quiera muestra el mínimo remordimiento del daño que hizo justificando todo con tus errores. Perdónate a ti por tus faltas, pero no te flageles ni permitas que alguien más lo haga. Simplemente perdona.

Uno de mis maestros me dijo que este tipo de procesos sirven para que la verdadera personalidad y esencia aflore con más fuerza al irse superando todo lo que sentimos y no somos, tendremos con mayor claridad la certeza de lo que queremos y no queremos para nosotros mismos y que las caídas son necesarias para valorarnos más a nosotros mismos.

Hoy agradezco sus palabras, pues son este tipo de cosas a las que hay que aferrarnos y son este tipo de personas las que nos regalan su luz y que impiden que perdamos la fe.

Si no me puedo separar de aquello que hoy no está, no podré encontrarme libre para vincularme con lo que en este momento sí está aquí conmigo.
Las conductas negadoras postergan el duelo, pero no lo evitan. Hay que vivir con toda plenitud los duelos, por nuestras pérdidas y nuestros cambios.

Sólo al dejar ir sabremos realmente quien deba y quiera quedarse.



Es verdad, vivir no es fácil, pero es hermoso. Vale la pena vivir, vale penar por vivir, darnos cuenta que la vida está llena de contrastes y matices, que cada persona que llega a nuestras vida es por algo, por más dura que sea la experiencia, que estamos vivos y por eso sentimos, por eso lloramos y por eso reímos, que llegará un punto en que tendremos que aceptar que hay personas que quizás se queden toda la vida en nuestro corazón (por más roto que esté) pero que aunque lo queramos, no se quedarán en nuestra vida, que cada persona que nos lastime a la vez nos está enseñando a amar, que no hay que vivir nuestras equivocaciones como errores, porque errar es fallar y si siempre diste lo mejor aunque te equivocaras, no fallaste.

lunes, 19 de marzo de 2012

ANOREXIA: "Pérdida del apetito por vivir"

La anorexia está caracterizada por un rechazo completo de la vida. Es la desgana total por todo lo que vivo en mí y que puede entrar en mi cuerpo feo para alimentarlo. Este sentimiento puede incluso transformarse en odio. Existen varios símbolos de vida: el agua, el alimento, el aspecto materno (madre), el amor, el lado femenino.
Es el deseo ardiente e inconsciente de escapar a la vida, de odiarse y de rechazarse porque vivo el miedo extremo de abrirme a la maravillosa vida alrededor mío. Vivo desanimo a tal punto que me pregunto lo que podría ayudarme. Tengo el deseo inconsciente de“desaparecer” para molestar lo menos posible a mi entorno. Me rechazo pues permanentemente. La anorexia y la obesidad vienen de un sentimiento profundo insatisfecho de amor y de afecto, aunque las dos enfermedades toman físicamente caminos divergentes. Varios trastornos de la alimentación descansan sobre la relación madre – hijo en la cual existe o existió un conflicto. Además, se trata muy a menudo de una contrariedad en cuanto a mi territorio que tengo la sensación de no tener, de perder o bien de que no me lo respetan.
Este territorio puede estar constituido tanto por mis posesiones físicas (vestidos, juguetes, coche, casa, etc.) como de mis posesiones no físicas
(mis derechos, mis adquiridos, mis necesidades, etc.) o de las personas que me rodean (mi padre, mi madre, mis amigos, mi marido, etc.) Vivo una contrariedad que es reciente con relación a alguien o a algo que no puedo evitar y que no digiero. Aunque la anorexia se halle más frecuentemente en la adolescencia, ésta existe también en el bebé y en el niño joven. Si me pongo en el lugar del bebé, si me doy cuenta que el rechazo de la comida puede derivar de un contacto perturbado entre mi madre y yo: puede ser la privación del pecho materno y del cálido ambiente físico que deberían acompañar la toma de la leche, el modo artificial de alimentación, dosificada y demasiado rígida en su aplicación, la sobre o sub - alimentación impuesta por respeto a una curva de peso ideal con desprecio de ciertos ritmos alimentarios individuales cambiantes. Puedo reaccionar a esto por un rechazo progresivo de alimentarme, vómitos, pérdida de peso, trastornos del sueño, caprichos alimentarios, etc.

Es importante que yo, como madre, respete los gustos, los ritmos propios del niño y que deje de querer ser la madre perfecta y super - protectora. Si soy un niño un poco más mayor y que manifiesto anorexia, suele ser más atenuada y se caracteriza por un “pequeño apetito”, siendo un pequeño comedor que detesta la tarea de las comidas, con caprichos alimentarios, con rehuso obstinado de ciertos alimentos, acabando rara vez mi plato, vomitando frecuentemente y masticando sin fin el mismo bocado. A esta edad, la mesa y sus imperativos sociales juegan un papel importante, porque las comidas son una reunión familiar bajo la autoridad de los padres en la cual pueden brotar reacciones y conflictos. La anorexia es fundamentalmente mi necesidad de colmar un vacío interior de alimento afectivo.

Necesito amor y aceptación incondicional de mi madre interior. La anorexia, contrariamente a la obesidad, es el intento de hacer morir de hambre mi vacío interior para hacerlo tan pequeño que desaparecerá y que ya no pedirá nada en absoluto. Es uno de los motivos por los cuales sigo viéndome gordo (fijación mental sobre la gordura) incluso si soy delgado y esbelto. Dicho de otro modo, sigo viendo mis necesidades afectivas y emocionales muy grandes y me siento vencido por ellas. La anorexia puede también aproximarse a un sentimiento de estar reñido por la vida como por mi madre, símbolo materno que me empuja a pesar de todo hacía el deseo de
independencia y de individualidad. Es la razón por la cual rechazo el alimento al mismo tiempo que a mi madre, porque siempre tuve la sensación de sentir únicamente su poderoso control materno en mi juventud. Vivo pues el sentimiento de estar fuera de mi propio control con relación a los acontecimientos e intento de un modo exagerado recuperar el control. “No me gusta el modo en que mi madre me ama y la detesto por esto”. “Quiero seguir siendo una muchacha o un muchacho porque quiero acercarme lo más posible de una forma de “pureza” física e interior”. (Es durante la pubertad que suele manifestarse la anorexia). Es una búsqueda absoluta de juventud. Como muchacha o muchacho, rechazo las fases sexuales correspondientes a mi edad, así que cualquier intento de intimidad sexual, descubrimiento y abandono hacía una eventual pareja (ausencia de madurez) son casi inútiles. Si vivo todo esto de un modo profundo, frecuentemente esto está vinculado a un profundo traumatismo sexual pasado, a un abuso o a una inseguridad afectiva. Esta experiencia favoreció el hecho que se instale en mi cuerpo físico la desesperación y “cerré la puerta” a mis deseos físicos, espirituales y emocionales.

 Aceptar gradualmente mi feminidad o mi lado intuitivo y
emotivo en el muchacho es esencialmente la primera cosa por hacer para resolver mi estado anoréxico. Uso la manera que quiero, pero debo hacerla! Acepto cierta intimidad sexual, femenina e incluso materna (porque debo aprender a amar a mi madre!). Aprendo a amar a mi cuerpo y a amar a los demás!. Voy lentamente porque es una situación delicada en la cual debo abrirme al amor y a la belleza del universo. Pido ayuda, si es necesario. Y sobre todo me mantengo abierto a lo que me depara la vida! Aceptación y amor incondicionales serán altamente apreciados. Hago actividades (deportivas u otras), si posible. He aquí una paréntesis interesante.

 Como persona anoréxica, puedo tener la impresión de encontrarme interiormente
como cogida dentro de unos “anillos = pequeños anos” (ano –réxico) como si estuviera en el interior de varios “aros tipo ‘hula-hup’” que me aíslan del resto del mundo mientras se va intensificando mi sentimiento de limitación frente a la vida. Me mantengo abierto a cualquier otro signo de este tipo. Me visualizo liberándome de estos aros diciéndoles “GRACIAS” por la toma de consciencia que me ayudaron a hacer pero sabiendo que, ahora, ya no son necesarios. Visualizo también esta imagen: con cada inspiración, más luz está entrando en mí para llenar mi sentimiento de vacío interior.

jueves, 8 de marzo de 2012

Hombres...

Hoy en el día de la mujer quiero agradecerte a ti que eres la definición de hombre, de un caballero, porque eres capaz de cuidarnos sin invalidarnos, de protegernos sin minimizarnos, de amarnos y reconocer el amor que te damos, de muchas veces ver en nosotras nuestro valor aún a pesar de que por momentos nosotras lo olvidemos, a ti que has estado ahí para secar nuestras lágrimas y que no has temido en mostrarnos las tuyas, a ti que nos abrazas cuando fingimos fortaleza, que sabes que nuestra esencia no es limitada por una buena o mala cocina, a ti que puedes ver un cuerpo hermoso mientras nosotras vemos unos kilos extras, que ves la belleza más allá del maquillaje, a ti que has puesto a prueba tu paciencia y buscas entendernos aún sin que nosotras lo hagamos. A ti que como hombre te das tu lugar y nos das el nuestro como mujer, a ti que no navegas con bandera de machismo ni te enganchas en el feminismo, que durante años has cazado dragones y movido montañas para tan solo llevarnos una flor. A ti que has sido lastimado por una mujer que no supo apreciarse así misma y que aún así sabes que cada mujer es diferente. A ti hombre rindo este homenaje como mujer porque somos la polaridad de una misma energía... la del AMOR. GRACIAS!



Mujer...

A ti, diosa del amor, Venus de los tiempos antiguos y modernos, muestra de la belleza y de la pureza, aún con tus sombras y caídas, con tus fortalezas y debilidades, logras dar a luz al mundo cuando reconoces tu valor y tu poderosa energía. A ti que buscas la excelencia más que la perfección, tan capaz de volver tu aroma en un recuerdo imborrable, una sonrisa la música para quienes te rodean y tus lágrimas el motivo de protección para aquellos quien como tú reconocen tu lugar en este universo. A ti que tienes el don por naturaleza de volver a un hombre un guerrero y a un niño un hombre y sobretodo de ser mujer sin perder a la niña que vive en ti. A ti, que no luchas contra el hombre ni buscas igualarte a él porque sabes y reconoces que son parte de la misma madre naturaleza y al respetarte a ti respetas a toda manifestación de la vida. A ti que como mujer no te determinas ni a ti ni a los demás por el género si no por la esencia que tú como dadora de vida permites nacer en cada ser que te rodea. A ti hoy y siempre agradécete por SER mujer... por simplemente SER!